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Betty Cuthbert



Australia BETTY CUTHBERT





En los Juegos Olímpicos de Melboure 1956 una jovencita australiana de sólo dieciocho años y aspecto frágil, se convirtió en la gran estrella de la competición al ganar tres medallas de oro en las tres pruebas que disputó: 100 y 200 metros lisos, y relevos 4x100 metros.

Elizabeth Cuthbert, conocida como Betty Cuthbert, había nacido el 20 de abril de 1938 en Merrylands, un suburbio de la parte Oeste de Sydney, en Nueva Gales del Sur. Vino al mundo acompañada por un hemanita gemela, Marie.

Betty comenzó desde niña a destacar en el atletismo, y ya en la escuela ganó sus primeros trofeos. En su época del instituto, sus cualidades llamaron la atención una profesora, June Ferguson, antigua velocista y saltadora de longitud que había ganado una medalla de plata en los Juegos de Londres 1948 en la prueba de relevos. Junto a June Ferguson empezó el camino de Betty Cuthbert hacia el sueño olímpico, un sueño que atraparía el corazón de millones de compatriotas.

Los Juegos Olímpicos de 1956 fueron los primeros que se disputaron en el Hemisferio Sur, de ahí que las competiciones tuvieran lugar en una fecha tan inusual para los europeos como el mes de noviembre. Para Betty Cuthbert, como para el resto de deportistas australianos, los Juegos eran una estupenda oportunidadad de darse a conocer y lograr grandes éxitos ante un público entregado.



Betty Cuthbert



Una de las características más llamativas de Betty Cuthbert era su costumbre de correr con la boca abierta, lo cual se aprecia bien en las fotografías. Según declaró ella "en cada cosa que yo hiciera y que requiriera esfuerzo, abría mi boca. Incluso para atrapar un balón, abría mi boca".

Sólo dos meses antes de los Juegos, dio buena muestra de sus posibilidades al batir en Sydney el récord mundial de los 200 metros con 23.2. El récord anterior estaba en poder de Marjorie Jackson, también australiana y campeona olímpica de 100 y 200 metros en los Juegos de Helsinki 1952. Marjorie se había retirado en 1954, y Betty Cuthbert aspiraba a convertirse en su sucesora en los Juegos de Melbourne.

Sin embargo las esperanzas de Betty estaban centradas sobre todo en los 200 metros, su prueba favorita, y no albergaba demasiado optimismo sobre sus posibilidades en los 100 metros. Según dijo, nunca pensó que podría ganar esta prueba, que además era la primera es disputarse. De hecho la gran favorita en los 100 metros era una compatriota suya, Shirley Strickland, vigente plusmarquista mundial con 11.3. Sin embargo sorprendentemente Strickland fue eliminada en las series clasificatorias, y dejó el camino despejado a Betty Cuthbert.

La final de esta prueba se celebró el 25 de noviembre. Ante el público australiano, la muchacha de tan solo 18 años logró una clara victoria con un tiempo de 11.5 y tres metros de ventaja sobre la alemana Christa Stubnick, medalla de plata, mientras que su amiga y compatriota Marlene Matthews se llevaba el bronce. Fue el comienzo de su leyenda, de como Betty Cuthbert se convirtió en la "Golden Girl".

Cinco días más tarde, y con la moral por las nubes, Cuthbert se enfrentó a su segunda final, la de los 200 metros, en la que esta vez sí, partía como favorita. El resultado fue exactamente el mismo que en la prueba anterior, con Betty Cuthbert ganando el oro (con 23.4 que igualaba el récord olímpico), Christa Stubnick la plata y Marlene Matthews el bronce.

La tercera medalla de oro llegó el 1 de diciembre en la prueba de relevos de 4x100 metros. Australia partía como favorita gracias a un cuarteto de auténtico lujo formado por Shirley Strickland, Norma Croker, Fleur Mellor y la propia Betty Cuthbert. Curiosamente Merlene Matthews, doble medallista individual, no fue incluida en el equipo, una decisión que resultó controvertida. Pese a todo las australianas ganaron la medalla de oro y establecieron un nuevo récord mundial con 44.5 por delante de británicas y estadounidenses. En el equipo estadounidense iba una jovencita de 16 años que cuatro años después emularía las hazañas de Betty Cuthbert en los Juegos de Roma: Wilma Rudolph.



Melbourne 1956 - Final de los 100 metros

Melbourne 1956, final de 100 metros. Victoria de Betty Cuthbert



Melbourne 1956 - Betty Cuthbert y Marlene Matthews

Melbourne 1956, final de 100 metros. Betty Cuthbert se felicita tras
la carrera con su compañera Marlene Matthews, que ha sido tercera



Melbourne 1956 - Final de los 200 metros

Melbourne 1956, final de 200 metros. Betty Cuthbert gana su segunda medalla de oro



Melbourne 1956 - Final de los relevos 4x100 metros

Melbourne 1956, relevos 4x100 metros. Betty Cuthbert gana su tercera medalla de oro



Fleur Mellor, Norma Crooker, Betty Cuthbert y Shirley Strickland - Melbourne 1956

Melbourne 1956, Equipo australiano de relevos 4x100 metros
(I-D) Fleur Mellor, Norma Crooker, Betty Cuthbert y Shirley Strickland



Melbourne 1956 - Betty Cuthbert

Melbourne 1956. Betty Cuthbert celebrando sus medallas de oro en la Villa Olímpica,
junto a sus padres, su hermana Marie (izq.), su hermano John (der.), y sus
compañeras de equipo Norma Crooker y Marlene Matthews (detrás)



Melbourne 1956 - Bobby Morrow y Betty Cuthbert

Melbourne 1956. Betty Cuthbert junto al norteamericano Bobby Morrow, campeón
olímpico en 100 y 200 metros. Son el hombre y la mujer más rápidos del mundo





Con sus tres medallas de oro Betty Cuthbert se convirtió de la noche a la mañana en la heroína nacional australiana, que revalidaba y aun superaba la hazaña de su compatriota Marjorie Jackson cuatro años antes en Helsinki. Rápidamente fue apodada como la "Golden Girl", la chica de oro del deporte australiano, cuyo nombre ira siempre asociado a los Juegos de Melbourne. Toda la emoción de sus victorias quedó magníficamente reflejada en la inolvidable película "Cita en Melbourne", realizada con posterioridad a los Juegos, los primerosa celebrados en el Hemisferio Sur y que resultaron un verdadero éxito a todos los niveles

Posteriormente y según dicen las crónicas, Betty no supo gestionar demasiado bien el éxito y la inmensa popularidad, lo que unido a algunas lesiones inoportunas, eclipsaron durante un tiempo su carrera deportiva. En los Juegos de la Commonwealth de Cardiff en 1958 fue derrotada por Marlene Matthews en las 100 yardas y en las 220 yardas. Pese a todo fue mejorando en los meses siguientes y poco a poco se acercó otra vez a su mejor nivel.



Cardiff 1958 - Heather Armitage, Betty Cuthbert y Marlene Matthews

Cardiff 1958, medallistas en las 220 yardas
Heather Armitage (bronce), Betty Cuthbert (plata) y Marlene Matthews (oro)



Los Juegos Olímpicos de Roma 1960 estaban en el horizonte y parecía que Betty de nuevo volvía a ser la de antes y que estaba en disposición de revalidar sus éxitos de Melbourne. El 7 de marzo de 1960 estableció en Hobart un nuevo récord mundial de los 200 metros con 23.1

Sin embargo cuando acudió a los Juegos de Roma tenía una lesión muscular en una pierna. Aunque hizo lo posible por obviar este contratiempo, en las eliminatorias de los 100 metros se resintió de su dolencia, siendo eliminada. De este modo ponía fin a su segunda participación oímpica, lo cual fue muy frustrante para ella.

Muchos la daban ya por acabada como deportista. Ella misma decidió retirarse, aunque pasados unos meses su mentora June Ferguson la convenció para que volviese a los entrenamientos. Su regreso a la competición se produjo en los Juegos de la Commonwealth de 1962 en Perth, aunque llegó muy corta de preparación y su actuación fue discreta. No pudo alcanzar la final de 100 yardas, fue 5ª en las 220 yardas, y, eso sí, logró una medalla de oro con el equipo australiano de relevos de 4x100 yardas, logrando así el unico oro de su carrera en unos Juegos de la Commonwealth.

En los meses siguientes decidió dar un giro a su carrera y orientar su preparación hacia los 400 metros, una prueba que había corrido muy pocas veces anteriormente, y ya con vistas a los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. Como ocurre con otras velocistas, el paso de los años hace que se pierda explosividad y se gane resistencia, por lo que el paso a una distancia superior puede ser la mejor solución. En el caso de Betty Cuthbert se reveló un acierto pleno. En 1963 batió dos veces el recórd mundial de las 440 yardas, la segunda de ellas en los Campeonatos de Australia en Brisbane, con 53.3

Los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 serían su tercera y última participación olímpica. Era la primera vez que se celebraba la prueba de 400 metros para mujeres en unos Juegos, y había una participación de gran nivel. Betty Cuthbert tuvo que enfrentarse a poderosas rivales como la británica Ann Packer o la soviética y ex-plusmarquista mundial Maria Itkina. La única ausencia destacada fue la de la vigente plusmarquista mundial Shin Kim Dan, de Corea del Norte, que no pudo participar al no estar su país reconocido oficialmente por el Comité Olímpico Internacional.

La final olímpica de los 400 metros se celebro el día 17 de octubre, y Betty Cuthbert corriendo por la calle 2 logró un magnífico triunfo con 52.0, a tan sólo una décima del récord mundial, en la que ella misma definio como "la única carrera perfecta de mi vida". Unicamente fue inquietada por la británica Packer, quien a punto estuvo de sobrepasarla en la recta de meta, y que acabó segunda con 52.2. La medalla de bronce, ya muy alejada, fue para la también australiana Judith Amoore.



Tokio 1964, final de los 400 metros

Tokio 1964 - Betty Cuthbert (calle 2) campeona olímpica en 400 metros



Tokio 1964, Ann Packer, Betty Cuthbert y Judith Amoore

Tokio 1964 - Podium de los 400 metros
(I-D) Ann Packer, Betty Cuthbert y Judith Amoore





Con esta hazaña Betty Cuthbert se convirtio en la primera y única persona de la historia, hombre o mujer, en ganar el oro olímpico en las tres distancias de velocidad: 100, 200 y 400 metros, algo que no consiguieron otras destacadas estrellas como Irena Szewinska o Marie-José Perec, y que posiblemente nunca se iguale dada la creciente especialización de los atletas. Culminó así una de las más brillantes conversiones de la historia del atletismo.

En esa época aun no existía la prueba de relevos 4x400 metros para mujeres, que solo comenzó a celebrarse en los Juegos de Munich 1972. De haber existido, probablemente Betty hubiera sumado una nueva medalla de oro, dado el enorme potencial de las australianas en la prueba individual.

Betty Cuthbert se retiró del atletismo tras los Juegos de Tokio. A lo largo de su carrera deportiva batió o igualó 18 récords del mundo en diferentes distancias, desde los 60 hasta los 400 metros, asi como en pruebas de relevos. Curiosamente, nunca llegó a tener el récord mundial de los 100 metros, que de Shirley Strickland (en 1955) pasó a la siguiente gran estrella mundial de la velocidad, con una historia fascinante: Wilma Rudolph, ya en 1960.

Años después la desgracia se cebó con la chica de oro. En 1979 los médicos le diagnosticaron esclerosis múltiple, una enfermedad degenerativa, que con el tiempo la obligó a permanecer en una silla de ruedas. Sin embargo eso no le ha impedido seguir colaborando en numerosas actividades, principalmente en causas humanitarias, y también está vinculada a movimientos cristianos progresistas.

Betty Cuthbert es una figura muy querida y respetada en Australia, un país donde se venera a sus deportistas. Su autobiografía “Golden Girl” tuvo un enorme éxito, y ha recibido a lo largo de su vida numerosas distinciones y condecoraciones.



Sydney 2000, Betty Cuthbert y Raelene Boyle

Ceremonia Inagural de Sydney 2000. Betty Cuthbert portando
la antorcha olímpica, acompañada por Raelene Boyle



Durante la ceremonia inagural de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 recibió un más que merecido homenaje al ser elegida para ser una de últimas portadoras de la antorcha olímpica. Su imagen en silla de ruedas mientras llevaba la antorcha y siendo empujada por otra ilustre atleta australiana, Raelene Boyle, fue un momento muy emotivo y dió la vuelta al mundo.



Estatua de Betty Cuthbert

Estatua de Betty Cuthbert, situada junto al Estadio Olímpico de Melbourne











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